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Marcados como reses

por José Miguel Mielgo   /   publicado en El Periódico

La policía noruega de fronteras graba un número en el brazo a los inmigrantes sin papeles El método recuerda al empleado por el régimen nazi con los judíos.

Alí, que así se hace llamar un refugiado iraquí recién llegado a Noruega en busca de asilo, muestra sin recato el número de seis cifras pintado en su antebrazo. No entiende por qué llama tanto la atención el hecho de que la policía registrara su llegada a este país nórdico pintando un número en su piel. Lo que Alí no sabe es que, tiempo atrás, los nazis usaron el mismo método para registrar a los judíos que enviaban a los campos de concentración para ser exterminados.

La escena de la llegada de Alí y sus otros compañeros de infortunio se desarrolló a principios de diciembre, cuando la nieve, el frío y la oscuridad del invierno nórdico reinan en estas latitudes. Del autobús que se paró frente al puesto fronterizo de Halden, a unos 120 kilómetros al sur de Oslo, se bajaron ocho afganos y dos iraquís. Todos llegaron esa noche a la frontera noruega, huyendo de sus países y con la esperanza de conseguir el asilo. Los agentes de policía sabían que ninguno de aquellos 10 viajeros tenía documentación y, por eso, les indicaron que recogieran su equipaje y pasaran a la sala de espera del puesto fronterizo.

Operación rutinaria
Allí todo se desarrolló como si fuera una operación de rutina. Sin mediar palabra --de todas formas nadie les entendía-- uno de los agentes comenzó a colocar a los recién llegados uno al lado del otro y, por señas, les pidió que se remangaran el brazo izquierdo. Minutos después, otro de los funcionarios de aduanas se situó en un extremo de la fila y, con un rotulador de tinta indeleble, comenzó a escribir un número de control sobre cada uno de los desnudos antebrazos.

Sin perder tiempo y de forma sistemática, el agente también colocó en sus equipajes una pegatina con el mismo número que había escrito en el brazo de su propietario. Casi un cuarto de hora después, la operación había terminado y el grupo de inmigrantes fue conducido, en otro autobús, al centro de refugiados de Lysaker, a unos pocos kilómetros en el interior del país, donde permanecen internados.

Distinguir a los maleantes
Anders Högmoen, uno de los colaboradores que trabaja en el centro de acogida de refugiados, asegura que nunca había visto nada parecido. "Pensé que habían sido los traficantes de personas los que habían hecho esto", explica Högmoen. La curiosidad llevó a este colaborador a preguntar a los internos y descubrió que todos llevaban un número marcado en el brazo y que había sido la policía la que se los había pintado.

"Me dio miedo saber que había sido la policía", añade Högmoen, quien también llamó al puesto fronterizo de Halden para corroborar los hechos. "Uno de los agentes me dijo que es un procedimiento usual para distinguir a los maleantes", concluye Högmoen.

El método de control policial retrotrae a los tiempos de la ocupación nazi y ha provocado duras protestas por parte de organizaciones humanitarias como Norks Folkehjelp (Ayuda del Pueblo Noruego). Esta organización denuncia que ese sistema policial de control es denigrante para los seres humanos. "Marcar a los refugiados con un número pintado en el brazo se asocia con el modo en que los judíos fueron tratados durante la segunda guerra mundial", subraya su portavoz, Anne Cath da Silva.

Refugiados de guerra
La mayoría de inmigrantes que llega a Noruega a través de la frontera de Halden son refugiados de guerra. Norks Folkehjelp informó al Ministerio de Interior del caso, pero los escritos no llegaron al departamento correspondiente. "Hemos reaccionado porque estamos contra el trato que reciben estas personas y hemos pedido al ministerio que se ponga en contacto con la policía", confirma Lisbeth Kannick, responsable de esa ONG.

NOAS (Organización Noruega de Solicitantes de Asilo) critica con más dureza los métodos policiales. Rune Berglund-Steen, consejero de NOAS, ha declarado a la prensa: "Esto es totalmente inaceptable y hay que tratar a los refugiados con respeto". Según Berglund-Steen, "no somos una sociedad que marca a las personas como si fueran animales".

Explicación policial
Eivind Lövaas, jefe de la policía de fronteras de Halden, no dio crédito al hecho de que sus agentes se dedicaran a marcar a los inmigrantes con un rotulador en los brazos y se rió abiertamente cuando el periódico VG le llamó para confirmarlo. Pero después de consultar con su personal, el responsable del puesto fronterizo tuvo que admitir que era cierto. Sin embargo, alegó: "Esto se hace algunas veces cuando vienen muchos al mismo tiempo y sólo con el fin de poder identificar sus equipajes".

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