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El inmencionable crimen de Saddam

por Robert Fisk   /   publicado en La Jornada

¿Por qué Tony Blair y George Bush no han mencionado el más terrible crimen de guerra de Saddam Hussein? En ninguno de sus "reportes" hay referencia alguna a los 5 mil hombres y mujeres jóvenes que quedaron cautivos en centros de detención cuando sus familias, de origen iraní, fueron enviadas a Irán poco antes de que Saddam invadiera este país, en 1981.

¿Podría ser porque esos 5 mil jóvenes fueron utilizados en experimentos con gas y armas biológicas cuyos ingredientes fueron suministrados por Estados Unidos?

Pocos meses antes de la invasión de Irán -en la que decenas de miles de soldados iraníes sufrieron muertes horribles por quemaduras y llagas causadas por el gas-, el ministro del Interior de Saddam emitió la directiva número 2884, fechada el 10 de abril de 1980, en la que ordenaba: "todos los jóvenes entre 18 y 28 años de edad quedan exentos de la deportación y serán concentrados en centros de detención hasta nueva orden".

La mayoría de los jóvenes afectados por esta orden eran kurdos. Ninguna de las familias volvió a verlos jamás, pero desde los primeros tiempos circularon versiones de que los detenidos perecieron durante experimentos realizados en centros de Irak donde se probaban gases y armas biológicas.

Entre los más terribles crímenes de guerra cometidos durante la Segunda Guerra Mundial estuvieron los experimentos japoneses con gases y sustancias químicas llevados a cabo con prisioneros en Harbin, en la China ocupada. Oficiales estadunidenses afirmaron que los principales culpables quedaron impunes a cambio de revelar los resultados de sus experimentos. Los nazis realizaron pruebas clínicas con judíos recluidos en los campos de exterminio en Europa, y algunos de los "médicos" también escaparon al castigo.

Como ocurre siempre en Irak, y en todos lados del mundo, no hay pruebas. Los kurdos con los que The Independent habló suplicaron no revelar sus nombres con la patética esperanza de que sus hijos, hijas o cónyuges pudiesen estar vivos. Entre los entrevistados estaban el padre de un joven al que arrancaron del hogar familiar en Bagdad y el de un hombre que, según le dijeron, fue enviado al frente durante la guerra con Irán y murió como un "mártir", meses después de su verdadero deceso durante un experimento médico.

Con el entusiasta apoyo del presidente George Bush padre, el Departamento de Agricultura estadunidense envió a Irak muestras de sustancias químicas que podían emplearse para proteger cosechas, junto con pesticidas que más tarde se alteraron para utilizarlos como armas químicas, pese a que funcionarios estadunidenses habían advertido reiteradas veces que podría empleárseles contra seres humanos.

Las detenciones comenzaron poco antes de la invasión de Irán, en septiembre de 1980. Por lo menos 5 mil jóvenes kurdos, según un refugiado iraquí entrevistado por The Independent, "se desvanecieron en el aire".

De acuerdo con un disidente iraquí, a quien hay que dar crédito por negarse a alinearse con la oposición de su país, "el cuadro que empieza a perfilarse, y que tanto temen todos los que tienen un hijo o hija perdidos, sugiere que un número desconocido pero grande de jóvenes detenidos pudieron haber perecido tras habérseles usado como conejillos de Indias en los programas de investigación de Saddam Hussein en distintos laboratorios de armas químicas, biológicas y nucleares".

Según la misma fuente, científicos iraquíes que en estos años han desertado hacia Occidente han dado indicios de los programas de prueba de armas biológicas pero, por razones obvias, rehúsan incriminarse. No obstante, las familias kurdas iraquí-iraníes que han recibido informes aterradores sobre la suerte de sus seres queridos se niegan a quedarse calladas. El padre de cinco muchachos desaparecidos logró conseguir una audiencia con un vicepresidente iraquí, quien supuestamente le dijo que uno de sus hijos fue hecho prisionero por oponerse a Saddam pero más tarde tuvo un "despertar de conciencia", tras el cual decidió ir a la guerra contra Irán, murió en combate y su cuerpo "se perdió".

De acuerdo con un refugiado kurdo iraquí en Líbano -para quien los opositores oficiales iraquíes, financiados por Washington, son quintacolumnistas-, la inteligencia occidental sabe desde hace mucho tiempo el destino de los 5 mil o más detenidos. "Ahora está claro", señala, "que durante la guerra con Irán muchos de los jóvenes detenidos fueron llevados a laboratorios secretos ubicados en distintas localidades de Irak y expuestos a dosis intensas de sustancias químicas y biológicas en una miriada de situaciones y condiciones. Como cada derrota militar causaba pánico en Bagdad, hubo que acelerar los experimentos, lo que significaba enviar más detenidos a los laboratorios, donde tenían que probar gas neurotóxico VX, sarin, tabun, aflatoxina, gas gangrenante y ántrax.

En las primeras etapas de la guerra Irán-Irak las tropas iraníes penetraron a gran velocidad por la autopista Bagdad-Basora y estuvieron a punto de partir en dos a Irak, con gran preocupación de Washington.

Como quiera que sea, ninguna de las muchas acusaciones lanzadas contra el régimen de Saddam Hussein por Londres y Washington menciona esos 5 mil jóvenes "detenidos" que desaparecieron en Irak poco antes del inicio de la guerra. Ello podría ser, por supuesto, un reflejo de la vergüenza de Occidente por haber apoyado a Irak en aquel conflicto. O un intento de evitar cualquier investigación de cómo logró Saddam Hussein obtener los medios para lanzar una guerra química contra sus oponentes.

Periodista irlandés especialista en Medio Oriente, corresponsal de The Independent.

© The Independent
Traducción: Jorge Anaya

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